Paulina Tamayo vive en el legado de la música ecuatoriana
La música nacional reunió en Quito a familiares y artistas que rindieron tributo a grandes referentes del Ecuador. La velada coincidió con el primer aniversario del fallecimiento de Paulina Tamayo.
Tabla de contenidos
- Una noche dedicada a la memoria musical del Ecuador
- Hilda Murillo abrió el homenaje
- Julio Jaramillo volvió a emocionar al público
- Los hijos de PaulinaTamayo honraron su trayectoria
- El pasillo ecuatoriano, una herencia que permanece
Una noche dedicada a la memoria musical del Ecuador
La música ecuatoriana fue protagonista de una velada marcada por los recuerdos, las emociones y el reconocimiento a sus grandes intérpretes. El sábado 17 de octubre de 2026, el Teatro de la Casa de la Cultura, en Quito, acogió el concierto “Leyendas Eternas: El Legado Continúa”, un encuentro dedicado a mantener viva la memoria de figuras que dejaron huella en la cultura nacional.
La presentación tuvo un significado especial por cumplirse un año del fallecimiento de Paulina Tamayo, reconocida por su trayectoria dentro de la música popular ecuatoriana. Familiares de artistas emblemáticos y representantes de distintas generaciones se dieron cita para rendir tributo a un legado que continúa presente en las canciones y en el recuerdo del público.
La propuesta reunió a Willie y Paola Tamayo, hijos de Paulina Tamayo; Julio Jaramillo Arroyo, hijo del legendario Julio Jaramillo; Ángel Velásquez, vinculado al homenaje a Gustavo Velásquez; e Hilda Murillo, hija de Fresia Saavedra. También participó Don Medardo y sus Players, en memoria de Don Medardo Luzuriaga.
Hilda Murillo abrió el homenaje
La primera presentación estuvo a cargo de Hilda Murillo, quien recordó a su madre, Fresia Saavedra, mediante una interpretación del pasillo “Faltándome tú”. La elección de esta canción dio inicio a una noche en la que la música funcionó como un puente entre la memoria familiar y la identidad cultural del país.
Más allá de la interpretación, el encuentro puso de relieve cómo las canciones pueden conservar historias y emociones que pasan de una generación a otra. En la música ecuatoriana, muchas de esas composiciones siguen acompañando reuniones familiares, serenatas y celebraciones.
Julio Jaramillo volvió a emocionar al público
Después llegó el turno de Julio Jaramillo Arroyo, quien evocó la trayectoria de su padre a través de canciones y anécdotas personales. Entre los temas interpretados estuvo “Elsa”, cuya historia compartió con los asistentes antes de cantar.
El artista también recordó momentos de la vida cotidiana de Julio Jaramillo, cuando, pese a su reconocimiento internacional, disfrutaba cantar con sus amigos en la vereda de su casa. Esa imagen permitió recordar una faceta cercana del intérprete, más allá de su fama.
Durante la presentación también sonaron “De cigarro en cigarro” y “Azabache”, canciones que despertaron la participación del público. El cierre llegó con “Nuestro Juramento”, uno de los temas más emblemáticos asociados a Julio Jaramillo. Ante el pedido de los asistentes, Jaramillo Arroyo regresó al escenario para interpretarlo junto a quienes acompañaron la canción.
Los hijos de Paulina Tamayo honraron su trayectoria
A las 21:00, el escenario recibió a Willie y Paola Tamayo, hijos de Paulina Tamayo. Su presentación rindió tributo a la carrera artística de su madre y estuvo marcada por el orgullo familiar y la conexión con la música ecuatoriana.
El repertorio incluyó pasillos como “Pesares” y motivó al público a acompañar las interpretaciones. La participación de sus hijos adquirió una carga emotiva particular en una fecha dedicada a recordar a la cantante, cuya obra forma parte de la memoria musical de numerosos ecuatorianos.
El pasillo ecuatoriano, una herencia que permanece
El homenaje también permite reflexionar sobre el valor de preservar los géneros musicales tradicionales. El pasillo ecuatoriano no es únicamente una expresión artística: sus letras, melodías e interpretaciones forman parte de la identidad cultural del país.
El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural explica que este género está ligado a la memoria colectiva y a las tradiciones transmitidas entre generaciones. Además, el pasillo fue inscrito en 2021 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.
Este reconocimiento refuerza la importancia de difundir la música nacional, apoyar a sus intérpretes y acercar sus canciones a las nuevas generaciones.
“Leyendas Eternas: El Legado Continúa” reunió recuerdos familiares y repertorios que siguen conectando al público con la historia musical del Ecuador. En una noche dedicada a Paulina Tamayo y a otras figuras inolvidables, el mensaje fue claro: las voces pueden apagarse, pero las canciones permanecen en la memoria colectiva.
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